revista literaria
Telúrica
Alejandro Velásquez León

poeta · telúrica
Alejandro Velásquez León
1985 · Santa Rosa de Cabal, Risaralda Licenciado en español y literatura, y Magíster en literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Con su primer libro Orilla obtuvo el 2.º puesto en el VI Premio Nacional de Poesía Obra Inédita convocado por la Tertulia Literaria Gloria Luz Gutiérrez en 2016. También fue uno de los ganadores del Premio Nacional de Poesía de la Casa de Poesía Silva en 2019. Sus poemas han aparecido en diferentes revistas literarias de publicación digital y ha sido invitado a algunos festivales como "Luna de Locos" en Pereira, "Ojo en la Tinta" en Bogotá y El Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, Michoacán en México. En 2021 fue merecedor al Estímulo en Literatura de la Secretaría de Cultura de Santa Rosa de Cabal por su ensayo sobre el artista Amílcar Osorio Lugares, espacios y cuerpos rotos y en 2023 igualmente fue merecedor a este estímulo por su libro Bahareque, publicado por la editorial Casa de Asterión. Actualmente trabaja como profesor.
poesía
Selección de poemas
Bahareque
Esta es la casa
donde he visto nacer todas las mañanas.Estos son los cielos
que se desprenden cada día.
El sol puesto entre la niebla.
Las montañas bajo el frío.
El lugar tejido con
"el hilo umbilical del horizonte".Este es el amor
de las mujeres,
que escribieron mi nombre.Este es el silencio
recogido entre el café y el humo.
La sombra de los tiempos.
Las huellas que trazamos
como heridas para llegar a nosotros mismos.Esta es la casa
donde el mundo
alguna vez comenzó.
Orilla
Allí termina el mundo…
y lo que empieza,
carece de tendencias y definiciones.Es más bien
un paisaje de nubes
como un guadual bajo la lluvia
como un pájaro redondo,
como un tapir.Y en el fondo
un azul que no puede irse,
una prisión que ya no huye,
un darle la espalda a todo.Allí termina el mundo…
lo que sigue,
basta nombrarlo para que exista.
El callado
Nunca dice nada…Pasa entre la gente con la indiferencia
de quien ha olvidado su nombre,
descansa en jardines,
atraviesa bosques;
entra en mercados para no elegir nada
sin que alguien se percate de ello.Parece que su principio de acción
consiste en ir y venir
de un lado a otro sin ser visto.Elige lugares estratégicos
para sentarse en la noche,
dibuja formas insignificantes en las nubes
y tras los caminos
confunde sus pies con el río,
pero nunca dice nada…como si ser invisible
fuera una necesidad
que lo colma hasta el límite,como si le bastara
el movimiento de las cosas
para calmar un hambre antigua
que no quiere nombrar,como si quisiera asistir
a todos los amaneceres
y dormir boca arriba
con una luciérnaga atada en el sueño.Nunca dice nada…Recorre montañas,
se para frente a las aguas
y se afana como cualquiera
en ciudades a las que no les importa
si existe, o si descansa, o si muere.Nunca dice nada…su único oficio, consiste en escuchar el mundo.
Ruinas
Algún día seré tierra,
prodigio
sagrada noche,
memoria de la luz.Y ya no dirán mi nombre
para saber mi rostro…
dirán solo barro,
silencio,
montaña,
trueno…Cuerpo de agua
bajo el temblor del cielo;
sombra del río
al final del paisaje.
